Por qué la protección del foco y la soberanía del tiempo son el requisito previo para liderar la transformación digital desde un enfoque humanista.
La gestión del foco como soberanía estratégica
En un entorno laboral signado por la sobreestimulación tecnológica y la inmediatez por defecto, la atención ha dejado de ser una capacidad individual espontánea para convertirse en un activo estratégico que requiere diseño. Cuando una organización o un profesional no configuran activamente su contexto, es decir, sus dinámicas de comunicación, el uso de las plataformas y los tiempos destinados, el entorno decide por ellos. El resultado es conocido: la expropiación del tiempo a manos de falsas urgencias, el agotamiento cognitivo derivado de la multitarea y una dispersión que condena el trabajo a la mediocridad.
Martina Rúa, periodista especializada en innovación y productividad, lo planteó de esta manera durante la charla "La atención en disputa" del Festival Finnegans 26: Proteger la atención no implica demonizar la tecnología, sino ejercer una gobernanza consciente sobre ella.
Frente a la trampa del multitasking —que fragmenta la presencia física y mental aumentando la carga de fricción—, emerge la necesidad del unitasking: abordar los procesos con foco intencional y presencia activa. Sin embargo, la capacidad de sostener esta concentración no depende únicamente de la disciplina personal; exige acuerdos culturales explícitos en los equipos y la legitimación de espacios sin pantalla. Reivindicar el "tiempo fuera" —los momentos dedicados a pensar, descansar, procesar lo aprendido e imaginar— no constituye una pausa del trabajo, sino el insumo crítico que garantiza su calidad estratégica.
Esta recuperación de cierta soberanía sobre la atención y el tiempo no es un fin en sí mismo. Es, en rigor, la condición de posibilidad para dar el salto hacia una nueva configuración profesional: la del profesional renacentista en la era de la inteligencia artificial.
El profesional renacentista: humanismo y protagonismo frente a la técnica
La irrupción masiva de la inteligencia artificial ha reconfigurado el mapa del trabajo del conocimiento, reabriendo una discusión sobre el rol de las personas frente a la automatización. Ante este escenario de aceleración tecnológica, la postura profesional tiende a polarizarse entre la fascinación pasiva y la paralización. Es en este punto donde el concepto formulado por Martina Rúa —que desarrollará a fondo en su próximo libro— cobra un valor orientador: la necesidad de consolidar un nuevo profesional renacentista.
El paralelismo histórico no es casual. Así como en el Renacimiento el pensamiento humanista colocó a la persona en el centro para vincularse de manera renovada con el arte, la ciencia, el estudio y la técnica, el momento actual exige desplazar el sesgo de victimización tecnológica para asumir un rol protagónico. En 2026, la "técnica" dominante es la inteligencia artificial, pero el eje debe permanecer en el criterio, la intencionalidad y la capacidad creadora de las personas.
Ser un profesional renacentista en las organizaciones contemporáneas implica poner la tecnología a jugar a favor del pensamiento propio y la calidad operativa, evitando que el algoritmo reemplace el juicio crítico o aplane la singularidad del trabajo. Cuando todo tiende a la homogeneización, lo que atrae la atención es, precisamente, el punto de vista. Nos eligen cuando tenemos una mirada propia, una perspectiva que otros no ofrecen.
En ese sentido, la figura del profesional renacentista retoma rasgos de aquella época: curiosidad radical, manejo de muchos lenguajes, identidad flexible, aprender haciendo, registrar los hallazgos, contar historias que atrapen. Es el hombre de Vitruvio en el centro, con la tecnología orbitando a su alrededor. Ninguno de esos rasgos son innatos y deben entrenarse. Incluso, la curiosidad.
Ese perfil también puede existir en una comunidad. Los grandes avances del proceso creativo ocurren cuando se cruzan saberes que nadie esperaba ver juntos. Por eso conviene provocar encuentros improbables, reunir a personas de orígenes y oficios muy distintos, capaces de descubrir juntas lo que ninguna habría encontrado sola.

Las herramientas para liderar desde la práctica renacentista
Para traducir la postura renacentista en un ejercicio cotidiano dentro de las organizaciones, el profesional del conocimiento debe desplegar un conjunto de competencias y metodologías concretas:
- Diseño intencional del entorno digital: Proteger el foco, definiendo cuándo la tecnología se utiliza como catalizador de productividad y cuándo se desactiva para permitir la reflexión estratégica.
- Formulación de preguntas y síntesis crítica: En un contexto donde las respuestas automatizadas son abundantes, el valor diferencial migra hacia la habilidad para formular las preguntas complejas, evaluar sesgos y articular contextos que la máquina no percibe.
- Pactos institucionales de desconexión y foco: Promover en los equipos reglas explícitas sobre la inmediatez. El profesional renacentista no opera aislado; construye un ecosistema colectivo donde el respeto por el tiempo ajeno potencia el resultado común.
- Cultivo de "lujos cognitivos": Integrar el descanso, las pausas de procesamiento y el sueño de calidad como pilares de alto rendimiento. La capacidad de innovación se resiente cuando el cerebro opera en estado constante de saturación y vaciamiento.
La inteligencia artificial no vino a reemplazar la capacidad analítica ni la sensibilidad humana, sino a liberar a los profesionales de la ejecución mecánica para que puedan desplegar su versión más creativa y rigurosa.
¿Está la cultura de nuestras organizaciones preparada para abandonar la urgencia constante y dar espacio a profesionales capaces de pensar en profundidad? Te invitamos a conocer Finnegans Escuela, un espacio de pensamiento y formación para reflexionar junto a otros sobre nuestras prácticas profesionales del día a día.
Artículo basado en el panel "La atención en disputa", con Martina Rúa y Blas Briceño, en el Festival Finnegans 26 "Desarrollá tu inteligencia potenciada", Buenos Aires. Accedé a la charla completa.
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